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Las dietas cetogénicas, ideales en casos de epilepsia
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Categoría Noticias, escrito el Jueves 15 Nov 2012
Escrito por editor

Las dietas cetogénicas

Ricas en grasas y bajas en carbohidratos- parecen ser una buena solución en caso de epilepsia.

Tal es la conclusión a la que ha llegado Helen Cross -profesora de Pediatría de la Universidad de Londres (Reino Unido)- tras dirigir un estudio randomizado con 145 niños de edades comprendidas entre 2 y 16 años que tenían crisis epilépticas diarias o siete a la semana que acaba de publicarse en The Lancet Neurology.


Para constatar su eficacia se hizo seguir a 73 niños una dieta cetogénica de forma inmediata y a los 72 restantes tres meses después comprobándose que la frecuencia de las crisis se redujo en un tercio en el primer grupo. Es más, en cinco niños la reducción fue superior al 90%. Siendo los únicos efectos negativos comprobados estreñimiento ocasional, vómitos, poca energía y hambre.
Algunos de los expertos que han leído el trabajo reconocen que los datos son incontestables aunque a su juicio este “tratamiento” sólo es útil en encefalopatías epilépticas como el Síndrome de West y, sobre todo, en el Síndrome de Lenox-Gastaut pero no tanto en otras causas de epilepsia como las que se deben al déficit de piruvato-deshidrogenasa o a una deficiencia del transportador cerebral de la glucosa.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte debemos añadir que el mejor tratamiento en estos casos es La Dieta Definitiva –hemos explicado muchas veces que no es una mera dieta de adelgazamiento- porque además de esos beneficios carece de los efectos negativos de las dietas puramente cetogénicas que no dejan de ser dietas disociadas. Y la razón está fundamentada. Ya a principios del pasado siglo XX se constató que los epilépticos que eran tratados en los hospitales mejoraban cuando ayunaban, algo que no hacían por razones de investigación sino por falta de alimentos en épocas de guerra y/o escasez. Y lo único que los médicos vieron eran que en todos ellos había un exceso de cetonas por la falta de alimento. Hoy se sabe que el organismo se alimenta básicamente de glucosa pero también que cuando éste no la obtiene directamente a través de la alimentación tiene la posibilidad de poner en marcha el mecanismo que se conoce como cetogénesis. Nuestro director, José Antonio Campoy, lo explica así en su obra La Dieta Definitiva:                             “Cuando el organismo necesita glucosa y no puede echar mano de la que le proporcionamos con los glúcidos o hidratos de carbono –porque no los ingerimos o porque no son suficientes los que hemos ingerido– utiliza las grasas para sintetizarla. Un proceso que conlleva la producción de ácido acetoacético, parte del cual se convierte en acetona. Pues bien, cuando las grasas se queman con mucha rapidez tanto la acetona como el ácido acetoacético pasan a sangre siendo su presencia en ella elevada. Y a eso se llama cetosis o “ataque de acetona”. Puede saberse que se está en ese estado porque provoca bastante sed y produce un fuerte olor dulzón en el aliento y en la orina. Aunque lo más seguro es comprobarlo comprando unas tiras en la farmacia y mojarlas directamente sobre el chorro de la orina. Si se vuelven púrpuras se está en cetosis. Obviamente se puede estar en ese estado unas horas o unos meses. Basta tomar cualquier glúcido para evitarlo. Pero si uno no ingiere ningún hidrato de carbono durante mucho tiempo ese estado se mantendrá. Y será señal de que usted está quemando grasa. Pues bien, las dietas cetogénicas se basan en eso. Pero son peligrosas porque son desequilibradas. Y si además son hiperproteicas y/o hipergrasas mucho más aún ya que pueden provocarle un hígado graso. Piense también que el organismo necesita una cantidad mínima de glúcidos porque de lo contrario, como el cerebro se nutre de glucosa, no podría funcionar bien. Y cuando no hay ingesta de glúcidos o ésta es demasiado pequeña el cerebro puede restringir la entrada de aminoácidos en favor de los glúcidos. Y si no llega uno de los aminoácidos esenciales, el triptófano, no puede formarse uno de los principales neurotransmisores cerebrales: la serotonina. Algo que puede inducir a sufrir irritabilidad, angustia y depresión. En cambio La Dieta Definitiva siendo equilibrada y sin ser cetogénica –se toman glúcidos–, sin ser hiperproteica, sin ser hipergrasa y sin ser hipocalórica –puede comer cuanto guste– también quema la grasa acumulada. Quizás con algo menos de rapidez pero con la misma eficacia y sin riesgo alguno para la salud. Ésa es su ventaja”.(La cetosis se produce a veces en los niños pequeños por combustión incompleta de las grasas al no tener el hígado totalmente desarrollado. No tiene nada que ver con la de los adultos). “En cuanto a la llamada acidosis metabólica –que muchos confunden con la cetosis– se produce cuando los ácidos grasos que entran en el denominado Ciclo de Krebs para ser transformados en dióxido de carbono, agua y glucosa– no se queman bien. Algo que, es verdad, puede deberse a que el organismo quema un exceso de proteínas o de grasas pero que, en general, se debe más bien a otras causas: la falta en el organismo de alguna enzima, vitamina o mineral, la falta de oxígeno, la nula ingesta de hidratos de carbono o el desequilibrio entre los iones de sodio, potasio y calcio, propio de quien come con exceso de sal. Lo que no ocurre siguiendo La Dieta Definitiva”.
En suma, es mejor seguir la dieta propuesta por nuestro director que una dieta cetogénica. Ahora bien, en casos de problemas mentales -incluida la epilepsia- conviene hacer a quien la padece tests de intolerancia y sensibilidad alimentaria para desechar los alimentos que le hacen daño, descartar que la causa no está en una acumulación de metales pesados o toxinas químicas –lo suyo sería en tal caso hacerse una quelación intravenosa con EDTA y una desintoxicación del hígado, los riñones y la vesícula- o que se deba a algún parásito -y en ese caso el uso del Zapper inventado por la doctora Hulda Clark sería idóneo-. Sin olvidar que puede ser útil tomar –bajo la supervisión de un profesional- un complemento multivitamínico potente, uno de aminoácidos esenciales, vitaminas del complejo B, selenio, potasio, magnesio, calcio, zinc, GABA y, sobre todo, Ácido Eicosapentaenoico (EPA).


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Articulo escrito el Jueves, Noviembre 15th, 2012 a las 9:23 bajo Noticias. Puedes seguir las respuestas via RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o enlazarlo desde tu propio sitio.


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