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Crisis epilépticas
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Categoría Base de conocimiento, escrito el Viernes 26 Feb 2016
Escrito por colaborador

TIPOS DE CRISIS EPILÉPTICAS

Crisis generalizadas:
a. Crisis tónico-clónica generalizada (gran mal): Son las más populares y las que la mayoría de la población asocia a la epilepsia. Se les denomina gran mal. En este tipo de crisis, se pierde la conciencia. La persona puede sentir algunas veces la llegada de una crisis de este tipo: se siente durante algunas horas, apático, deprimido o irritable. Una o más sacudidas del tronco o las extremidades mientras está despierto anuncian que una crisis se presentará más adelante durante el día. En más de la mitad de los casos hay algún tipo de movimiento durante unos segundos antes que se pierda la conciencia (rotación de la cabeza y los ojos o de todo el cuerpo, o sacudidas intermitentes de una extremidad). Calambres o dolores abdominales, sensación de hundirse, tensión en el estómago, palidez o rubor de la cara, dolor de cabeza, constipación o diarrea pueden aparecer también, aunque no es lo más frecuente. Sin embargo, lo más habitual es que se presenten sin advertencia, con pérdida repentina del estado de alerta y caída al suelo. Los signos motores iniciales son flexión breve del tronco, abertura de la boca y los párpados, y desviación de los ojos hacia arriba. Los brazos se elevan y abducen, los codos se semiflexionan y las manos se colocan en pronación. A esto le sigue una fase de extensión (tónica) más prolongada, que abarca primero el dorso y el cuello y después los brazos y las piernas, existe relajación de esfínteres y la respiración se vuelve más entrecortada y difícil. Suele durar entre 10 y 20 segundos. Posteriormente, aparece la fase clónica en la que existe un temblor generalizado leve que relaja la tensión de la fase anterior y comienza un periodo de sacudidas rítmicas en brazos y piernas. Durante esta fase el paciente no respira y cuando ésta culmina, se observa una inspiración profunda. Puede durar alrededor de 30 segundos. Durante la etapa final de la crisis los movimientos cesan y el paciente se encuentra quieto y relajado, en coma profundo. La respiración puede ser tranquila estando así durante unos minutos, pasados los cuales, el individuo abre los ojos, empieza a mirar a su alrededor y se halla aturdido y confuso. Con la recuperación total de la crisis, suele aparecer cansancio y dolor de cabeza. No suele recordar nada de la crisis que ha sufrido.

b. Crisis idiopáticas no convulsivas (ausencia o pequeño mal): Son notables por su brevedad y por la escasez de actividad motora. De hecho pueden ser tan breves que los propios pacientes no se percatan de ellas. El ataque, que sobreviene sin advertencia, consiste en interrupción repentina del estado de conciencia que recibe el nombre de ausencia. El paciente fija la mirada y deja de hablar o de responder por un momento. Pueden aparecer movimientos automáticos como parpadeos, o relamerse los labios. Como regla estos pacientes no caen al suelo: pueden, incluso, continuar con actos tan complejos como caminar o andar en bicicleta. Después de 2 a 10 segundos, y a veces más, el paciente restablece el contacto completo con el ambiente y readopta su actividad previa a la crisis. Son las crisis más características de la infancia ya que rara vez se inician antes de los cuatro años de edad o después de la pubertad. Además, presentan una gran frecuencia pudiendo darse hasta varios cientos en un solo día, a veces en descargas durante horas específicas. Esto puede influir en la capacidad atencional del niño y afectar al rendimiento escolar.

c. Crisis atípicas de ausencia: Se distinguen de las crisis de ausencia típicas en que la pérdida del estado de conciencia es parcial o en que el mioclono es acentuado. Es una forma que se inicia entre los dos y los seis años de edad y se caracterizan por crisis atónicas o astáticas (es decir, con caída), a menudo seguidas por diversas combinaciones de crisis motoras, tónico-clónicas y parciales, y por trastorno intelectual.

d. Crisis mioclónicas: Caracterizadas por la contracción muscular brusca, breve, rápida y masiva de las cuatro extremidades ocasionando caída al suelo del paciente. En ocasiones, puede afectar únicamente a los miembros superiores y por tanto, causar caída de los objetos de las manos; a los músculos del tronco ocasionando caídas al suelo; y, por último, a los músculos del cuello provocando flexión del cuello hacia delante.

e. Crisis tónicas: Al igual que ocurre en la fase tónica de la crisis tónico-clónica, se produce hiperextensión del tronco y las extremidades con pérdida brusca de conciencia. La duración es breve y por este motivo, no existe demasiada desorientación posterior.

f. Crisis clónicas: De la misma forma que en la fase clónica de la crisis tónico-clónica, se produce una sacudida rítmica de las extremidades que puede durar de segundos a minutos. La pérdida de la conciencia depende de la duración de las sacudidas. Crisis atónicas: En este tipo de crisis, se produce la pérdida de conciencia repentina acompañada de la pérdida del tono muscular con la consecuente caída al suelo. Suelen durar muy poco (incluso menos de un segundo), pero conllevan muchos riesgos puesto que las caídas pueden provocar traumatismos en el cráneo o la cara.

h. Espasmos: Conllevan una pérdida de conciencia y se caracterizan por la flexión anterior o posterior de la cabeza y la flexión o extensión de los brazos durante un periodo que oscila entre 1 y 3 segundos, repitiéndose varias veces seguidas en forma de salva, tras lo cual, el niño de pocos meses (que son los que suelen presentar este tipo de crisis), llora o grita.

Crisis parciales o focalizadas:

a. Crisis parciales o focales simples (sin afectación de conciencia): No existe pérdida de conciencia. Son diferentes en sus manifestaciones dependiendo de la zona cerebral afectada: síntomas motores, sensitivos, autónomos, vegetativos o psíquicos. Cuando una de estas manifestaciones subjetivas precede al progreso del ataque hasta la pérdida de la conciencia se conoce como aura y por lo general se considera un signo premonitorio o de aviso de una crisis inminente. En realidad el aura representa la fase inicial de una crisis focal o parcial y en algunos casos, constituye el ataque epiléptico mismo. Estas crisis representan 2/3 de las crisis en adultos y casi la mitad en niños, y suelen ser, generalmente, consecuencia de una lesión cerebral demostrable. Tienen la característica de poder llegar a generalizarse y, presentan mayor frecuencia de refractariedad al tratamiento, es decir, que no responden al tratamiento y es más difícil su control.

b. Crisis parciales o focales complejas (con afectación de conciencia): En esta ocasión, si se produce una pérdida de conciencia que se recuperará lentamente con cierta confusión. Habitualmente, se generan en una región del cerebro denominada lóbulo temporal (en las estructuras de la amígdala o el hipocampo) y menos frecuentemente, surgen en regiones fuera del lóbulo temporal.
Pueden distinguirse cuatro fases en el proceso: – Aura: Pueden aparecer alucinaciones complejas, elaboradas o ilusiones perceptivas. En otras ocasiones puede haber percepción de olores extraños, hormigueo, sensación ascendente en el estómago, etc. – Disminución del nivel de vigilia, pérdida de contacto consciente con el medio, comportamiento confuso y desorganizado, sin perdida completa del control de la acción o del pensamiento. – Movimiento automáticos que continúan con la actividad previa o automatismos orales y manuales. – Pueden desembocar en una crisis convulsiva secundariamente generalizada – La postcrisis es variable, suele haber confusión, pero menor que en otros casos.
c. Crisis parciales o focales secundariamente generalizadas: Las crisis que se inician a nivel local pueden evolucionar hasta crisis tónico-clónicas generalizadas, en cuyo caso se clasifican como crisis focales secundariamente generalizadas. Las manifestaciones clínicas de las crisis focales: Incluyen fenómenos relacionados con su localización: • Crisis Frontales: componente motor, desviación ocular, cuadro de “comportamiento bizarro”y presentación nocturna en caso de ser bifrontal. Se confunden con las primarias por su rápida generalización. • Crisis Temporales: se pueden dividir en dos grandes grupos: el de los fenómenos gnósicos en localizaciones hipocampales y/o amigdalares con propagación límbica, y el de las perceptivas de características sensoriales que algunas veces se confunden con ausencias. • Crisis Parietales: el fenómeno clínico se caracteriza por fenómenos sensitivos positivos que se traducen en sensación de peso o dolor, y negativos donde se presenta un fenómeno astereognósico del hemicuerpo correspondiente. • Crisis Occipitales: tienen un componente visual, se deben diferenciar de un cuadro migrañoso.
Estado epiléptico
Se trata de crisis generalizadas que se repiten con tal frecuencia, que evita la recuperación de la conciencia en el intervalo entre las crisis, durante 30 minutos o más. Puede darse también una crisis generalizada con duración de 30 minutos o más, pero no suele ser lo más frecuente. La mayoría de los pacientes que mueren de epilepsia lo hace como resultado de crisis incontrolables de este tipo, por la complicación de los efectos de las enfermedades subyacentes o por una lesión sostenida como resultado de una crisis. Por este motivo, las secuelas pueden ser verdaderamente serias si se mantiene la crisis convulsiva durante mucho tiempo, pudiendo provocar la muerte. Es necesario llevar a cabo la hospitalización inmediata y tener en cuenta que cualquier tipo de crisis puede dar lugar a un estado epiléptico.
Crisis que no conllevan el diagnóstico de epilepsia necesariamente.
a. Crisis febriles: Se producen fundamentalmente en niños entre 3 y 5 años (aproximadamente en un 3% de la población infantil) y existe predisposición genética. Coinciden en su aparición con fiebre elevada. Para que puedan ser consideradas benignas: – Tienen que haber comenzado después del primer año de vida. – El niño no debe tener familiares con epilepsia. – La duración de las crisis debe ser menor de 5 minutos. – La crisis es generalizada – El examen neurológico es normal.
b. Crisis relacionadas con el alcohol, drogas o fármacos. En ocasiones, el abuso de sustancias como el alcohol, drogas o los fármacos pueden conllevar la aparición de una crisis epiléptica, pero habitualmente, estas crisis no suelen repetirse y están íntimamente ligadas al momento en el que se toman dichas sustancias, por lo que no puede hablarse de epilepsia.
c. Crisis postraumáticas inmediatas o precoces. Cuando existe un traumatismo cerebral, es frecuente que pueda aparecer una crisis epiléptica, sin embargo, tampoco se puede hablar de epilepsia en estos casos, puesto que es solo debido al golpe y no se vuelven a repetir.

d. Crisis reflejas. Suelen ocurrir ante la aparición de un estímulo estridente de carácter sensorial como la comida, la música… etc., y normalmente, no se repiten.
e. Crisis o grupos de crisis aisladas. Suelen ocurrir una sola vez o varias, pero de forma aislada y no vuelven a repetirse.
f. Crisis muy esporádicas (oligoepilepsia) Aunque vuelven a repetirse es tan raro y ocurre tanto tiempo entre ellas, que no se necesita tratamiento. Crisis neonatales benignas. Son las crisis que aparecen en los recién nacidos (entre el tercer y quinto día de vida) de carácter benigno y que desaparecen antes de los dos meses de vida. Son familiares (en cuyo caso la herencia se debe al cromosoma 20) o esporádicas. Tienen buen pronóstico. Clasificación de las crisis según la causa:
Según la causa de las crisis se pueden clasificar de la siguiente forma: – Idiopáticas (habitualmente generalizadas), que tienen influencia genética. En estas, no existe ningún tipo de alteración que pueda explicar la aparición de las crisis y existe mucha influencia genética. -Sintomáticas o secundarias (habitualmente focales o con generalización secundaria), que tienen causa conocida o demostrable como lesiones antiguas o estáticas o bien, causas recientes o evolutivas (lesiones cerebrales de muy diverso tipo). – Criptogénicas (probablemente sintomáticas, que habitualmente son focales con o sin generalización secundaria), que se supone que son sintomáticas aunque no se puede demostrar la causa exacta.

 


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Articulo escrito el Viernes, Febrero 26th, 2016 a las 14:58 bajo Base de conocimiento. Puedes seguir las respuestas via RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o enlazarlo desde tu propio sitio.


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